Todo
aquel al que consultaba (y al que no, también) me repetía lo imprudente
de mi plan. Me decían que estaba loca, que no lo hiciera, que era un
momento de desesperación que únicamente iba a inducirme a un estado aún
más precario.
A contra corriente, hice lo que tenía que hacer para darme cuenta de la realidad en la que estaba viviendo.
Agradezco a todos aquellos que en su intento me advirtieron del
riesgo que estaba corriendo. Sin embargo, me doy gracias a mi misma
porque lo que hice fue justo lo que necesitaba para decir: "Se acabó".
Algo tan simple como complicado.
Somos humanos, cometemos errores.
Cuando uno toca fondo, ya se tiene un apoyo sobre el que volver a saltar.
Ahora siento que la vida sigue, que fluye.
Ahora también siento que merezco algo diferente, algo por lo que
verdaderamente merezca la pena luchar. Es hora de comenzar a recuperar
las ilusiones perdidas de hace mucho tiempo y, por qué no, a crear otras
nuevas y, si se puede, mejores.
No sé qué debo hacer, pero sé que
un buen comienzo es concentrarme en mí misma, valorarme, quererme y
rodearme de la gente que verdaderamente me quiere: mi familia y amigos.
En muy poco tiempo me he dado cuenta de que la vida está llena de
experiencias maravillosas, solo hace falta creer en ellas. Quiero
aprender, aprender y aprender. Disfrutar y sentirme realizada. Sentirme
bien conmigo misma, y ahora sé que lo voy a conseguir. Y es que es
curioso de las cosas de las que uno se da cuenta...
Carolina
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