http://chocobuda.com/2012/10/10/la-diferencia-entre-placer-y-felicidad/
Es triste ver que con mucha frecuencia la gente dice bromas como: “El
dinero no es la felicidad, pero es mejor llorar en un Ferrari”.
Esto genera risas y comentarios graciosos en las redes sociales, pero
el hecho de que exista una broma al respecto dice mucho de cómo el
concepto de felicidad se confunde con el de placer.
De pronto tener el último objeto de moda, el mejor viaje y las comodidades más lujosas, son sinónimo de felicidad.
Y esto no puede estar más lejos de la realidad.
El placer es una ilusión dependiente del lugar, del tiempo y del
espacio. Además, el placer cambia de naturaleza y muy pronto se
convierte en incomodidad.
¿No me crees? Piensa en esto: una porción de helado de fresa, es
deliciosa y placentera. Dos porciones está bien. Con tres porciones
estamos empalagados y comenzamos a toser por el enfriamiento. Y aunque
nos esforcemos, no llegamos a la quinta porción y nos vamos a buscar lo
siguiente que sea placentero.
Sin duda los objetos materiales y las experiencias relacionadas con
el dinero, promueven un estado de contento. Pero nunca tenemos
suficiente, ya que seguimos en la búsqueda del placer. Un nuevo móvil,
un mejor viaje, un auto más lujoso, una pareja más atractiva, una mejor
experiencia sexual… y la lista sigue hasta la eternidad.
Con esto dicho, es un grave error confundir felicidad con placer.
Felicidad es llegar a un profundo sentimiento de serenidad y
satisfacción de la vida como está, independiente de apegos y aversiones. Incluye estar en paz con el pasado y con la idea de que todo en la vida es transitorio.
Es por esta razón que un campesino en Myanmar, que no tiene nada más
que una modesta choza de paja, sea más feliz que un alto ejecutivo
rodeado de lujos en el mundo capitalista.
No importa la cultura o el grupo étnico al que pertenezcamos, el ser
humano siempre va a buscar la felicidad. Si esto es una gran verdad,
¿porqué disfrutamos tanto la amargura, la tristeza, la ira y los celos?
Debido a que estamos enamorados de nuestro ego. Buscamos tanto
acumular experiencias y posesiones que de pronto olvidamos aceptar la
vida como está. Dejamos crecer al ego sin control alguno. Buscamos más
reconocimiento, más velocidad, más placer… ¡Es una locura!
Hasta que no hagamos una revisión interna y seamos 100% honestos de
cuál es la raíz de nuestra felicidad, seguiremos en esta eterna rueda de
hamsters en la que sólo andamos sin llegar a ningún lado.
Cuando estemos contentos con las cosas como son, con lo que somos y
tenemos. Cuando aceptemos a todos los seres vivos sin reserva, sin
mentir, sin abusar y sin manipular; entonces habremos llegado a casa.
Y esta casa tiene un letrero pequeño y discreto que dice Felicidad.
(Pst, pst… la palabra clave de la felicidad es GENEROSIDAD, pero no le digas a nadie. Es secreto.)

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